Carta de Piedad Córdoba
Excepcionalmente publicamos em castelhano a carta que nos envio a senadora Piedad Córdoba na véspera da manhã em que deveria embarcar para Portugal, a fim de participar no III Encontro Civilização ou Barbárie.
Nesse documento lido no Plenário de Serpa aquela parlamentar colombiana nossa amiga informa não poder comparecer pela necessidade de se deslocar para Buenos Aires, para participar no funeral do ex-presidente Nestor Kirchner.
A leitura desta bela carta foi aplaudida com muita emoção.
Congreso de la República
Senadora Piedad Córdoba Ruiz

Bogotá, D.C., Octubre 27 de 2010
Miguel Urbano
Querido Miguel:
A veces quisiera entender por qué de repente el caos se apodera de nuestro sino y nos envuelve en un torbellino de tragedias y sinsabores. Reza un refrán popular, no sé de dónde, que cuando más oscura está la noche es porque ya va a amanecer, pero en mi caso, en el de la paz de Colombia, en mi lucha, pareciera que no va a amanecer nunca. Tal vez, como dicen los filósofos, el caos es el regulador del orden, pero te digo que si para que haya orden en el Universo y armonía en la Tierra tenemos que padecer todo tipo de amarguras, tiendo a pensar que el agente creador y regulador nos está sacando la lengua y haciéndonos muecas sin compasión. No puedo evitar recordar al entrañable Saramago en El Evangelio Según Jesucristo y en tantas otras de sus obras, de verdad te lo digo. Si él estuviera con nosotros te diría, citando a Dios, Bueno, quién los manda a ser de izquierda, la izquierda nació maldita, maldita nació la paz y malditos todos los que la buscan. Se os avisó primero con un bombardeo que celebraron con júbilo, luego con la destitución de Piedad, la intentona de golpe de Estado en Ecuador y ni así entendieron. Ahora tenéis las consecuencias, veréis cómo Piedad no puede viajar a Portugal a encontrarse con gente a la que ella aprecia profundamente, porque yo, Dios, como con Job, he decidido ensañarme con ella para que se dé cuenta de que estoy de parte de la derecha, de las multinacionales, de los que, como Yo, son poderosos. Por eso hoy he decidido llamar a mi paz a Néstor Kirchner, haciéndola viajar

hasta Argentina e impidiéndole asistir a tu foro de Civilización y Barbarie. En verdad te digo Miguel, en verdad, que yo con esa mujer no he querido tener compasión, y eso que por la obligación de la reserva del sumario, y
siendo que yo todo lo veo, evitaré contarte de otras desgracias que está padeciendo en su vida personal.
Más o menos así me imagino yo que él te hubiera explicado las cosas, con ese pesimismo que lo caracterizaba, pesimismo que a todos nos pasmaba pero que nos hacía carcajear. Como Dios en boca de Saramago te lo comentó, en verdad te digo, Miguel, que dada esta terrible noticia de la muerte del ex presidente Kirchner me es imposible viajar a Portugal y asistir al foro de Civilización y Barbarie. Créeme que estaba bastante entusiasmada e hice mi ponencia esmerándome en recordar a Pessoa y a don José, haciendo énfasis en mi concepción ética de las cosas, de los valores, de la vida y de la paz. Portugal para mí ha sido un punto de referencia fundamental en mi lucha de la búsqueda de la salida negociada del conflicto, con sus ciudadanos he contado varias veces para que nos brinden su experiencia y asistan a audiencias y fosas comunes para que los delitos que aquí se cometen no queden impunes. Pero Argentina también lo ha sido, Miguel, y estoy segura que comprenderás que por mi amistad con Cristina Fernández, por la asistencia que nos dio Kirchner como presidente de Unasur para avanzar en diálogos y en la entrega de retenidos, me es ineludible, tan ineludible como seguir luchando por la paz sin importar qué pase, asistir al entierro del ex presidente y acompañarlo a su última morada. Vuelvo y cito a Saramago para que hable por mí, Miguel, esta mujer en desgracia tenía verdaderas ganas de estar con nosotros, porque yo también estaré presente. Comprende, sin embargo, que la muerte es algo imprevisible inclusive para Dios que todo lo puede y todo lo ve, que el protocolo y la decencia dictan que ella viaje a Buenos Aires a rendir homenajes póstumos y no venir a Serpa a hablar sobre paz, vida, izquierda y otras cosas que en el mundo están tan devaluadas. Dispénsala, amigo mío, compréndela, tiene que ir a dar un pésame, que es de las pocas costumbres cristianas rescatables. Su amigo ha muerto, la viuda ha de estar inconsolable y en la espera de que, más que plañideras, la acompañen sus amigas de verdad como Piedad.

Así, querido Miguel, yo, Piedad, en palabras mías, lamento comunicarte que no podré estar en el evento al que me sentí muy halagada de que me invitaras. Espero serles útil y sentirme honrada en el próximo que realicen, si es que acaso Dios se apiada en la próxima.
PIEDAD CORDOBA RUIZ
Senadora



